Aniversario en la convivencia con el COVID-19

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Aniversario en la convivencia con el COVID-19

Aniversario en la convivencia con el COVID-19 ¿Cómo nos está afectando esta situación?

A primeros de marzo de 2020 nuestra vida cambio de manera radical, los objetivos que nos marcamos, la manera de interactuar con los demás, familiares, amigos, parejas, nuestras relaciones dieron un giro de 180º.

Nuestro ocio, nuestra manera de divertirnos, de liberarnos del estrés del trabajo, de desconectar, también cambió. Nuestra manera de trabajar, de usar nuestra casa, de hacer deporte, también. Prácticamente todo que teníamos asegurado se tambaleó en mayor o menor medida. Fue un cambio brusco, inesperado y drástico, obligándonos a adaptarnos de manera rápida y sin mucha reflexión.

Durante los meses de marzo, abril, mayo y junio, tuvimos que pasar de no parar por casa, de no tener tiempo para nuestra pareja, nuestra familia o nuestros hijos a estar 24 horas al día con ellos, a conocer a las personas con las que convivíamos. Y esto no siempre ha salido bien.

Hay relaciones que han salido muy reforzadas y otras que se han dado cuenta de todas las grietas que tenían. Creo que la sociedad necesitaba ese respiro y esa pausa, impostada, sí, pero necesaria. De la vida tan caótica que llevábamos.

Cuantas veces hemos dicho, “tenemos que vernos más”, “a ver cuando tengo un minuto y te llamo”, “tenemos que jugar más en familia” … y eso no ha llegado a pasar.

La pandemia del COVID- 19 nos ha regalado esto, tiempo de reflexión, de pausa, de calma, tiempo de replantearnos las bases de nuestra vida. Y en general hemos sabido adaptarnos, porque el ser humano además de ser social es resiliente. Somos capaces de adaptarnos a los cambios de una manera mucho más rápida de la que nos pensamos. Pero durante julio y agosto, todo eso que hemos construido, que hemos modificado, cambió también de manera abrupta y significativa. Más tiempo de ocio, de descanso, pero incertidumbre y miedo al posible contagio a las relaciones físicas y presenciales con los demás, pero la necesidad del contacto directo con otros.

De esta manera hemos vivido un verano cargado de contradicciones, de incertidumbre y de dificultad para tomar decisiones. Es cierto qué durante el verano, el clima y las temperaturas cálidas, disminuyendo la carga de trabajo, las dificultades se afrontan en general de otra manera. ¿Pero, qué sucede ahora que hemos vuelta a la “rutina”? ¿Qué rutina? la del septiembre del 2019, esa que ya no existe, una rutina nueva que no sabemos cómo funciona.

Vivimos en una época de incertidumbre, cambio y miedo constante. Adaptarse a la nueva realidad cada vez se hace más complicado, para padres, madres, hijos, parejas, etc. Por un lado, existe la dificultad de los colegios, si de manera online, unas semanas sí, otras no, pérdida del contenido curricular, etc. Necesidad de destinar más tiempo a los menores de las casas en la ayuda con las tareas escolares…

Teletrabajo de algunos adultos, pasando mucho tiempo en casa, estando presentes, pero no disponibles, lo que puede generar conflictos si convivimos con otras personas.
Pasamos del verano y del confinamiento donde hemos compartido mucho tiempo con las personas de nuestro alrededor a volver a salir de casa y disminuir estos momentos en común. Dificultad para liberar ese estrés del trabajo. Antes podía decir, voy al gimnasio, me inscribo en alguna actividad, pero ahora “y si me contagio”, “y si nos confinan de nuevo”, muchos y si, que no nos deja asentarnos, mientras que el miedo sigue creciendo.

Nos vamos llenando de ansiedades que tenemos que liberar y el trabajo sigue su curso.

Cómo hago para relacionarme con mis amigos, cómo conozco gente, elijo a los 5 que mejor me caen y excluyo al resto. Medidas que hacen muy complicada el sentirnos parte de un grupo, el estar integrados en mantener esa parte social tan intrínseca al ser humano.

Y por no hablar de las personas mayores, de los abuelos y abuelas, cuánto tiempo llevamos sin verlos, sin abrazarlos, sin poder cogerles la mano, sin darles un beso y asumiendo que nos queda mucho tiempo hasta que podamos hacer esto con seguridad. Entendemos que los queremos y que por eso físicamente nos alejamos, pero este pensamiento e instaurar esa creencia no siempre es fácil.

Por supuesto, esta situación se vuelve mucho más complicada de sobrellevar cuando en la familia tenemos personas con necesidades especiales, así como niños con TDAH, TEA, entre otros. Cuando la convivencia no es demasiado buena o existen conflictos intrafamiliares pasar tanto tiempo juntos y disminuyendo la posibilidad de relacionarnos con otras personas hace que esta dinámica problemática se acentúe.

Lo que tenemos claro es que la situación no es fácil, independientemente de dónde vivamos o cuáles sean nuestras características personales. Estamos ante una situación novedosa, incierta y cambiante constantemente.

¿Qué podemos hacer? ¿Resistir o adaptarnos?

Ahí está el dilema, quizá una mezcla de ambas.

Vivir en el presente. Los seres humanos nos proyectamos hacia el futuro, en estas circunstancias esa característica tiene que modificarse y focalizarnos en el presente, en el aquí y en el ahora, algo que es muy complicado.

No hay soluciones rápidas ni sencillas para esta situación, ya que la situación no lo es tampoco. Sería recomendable buscar momentos de ocio dentro de las posibilidades, entendiendo que van a ser diferentes a los que estamos acostumbrados, porque ahora vivimos de una manera diferente. Buscar momentos de compartir con amigos, momentos en pareja, momentos en familia, con compañeros de trabajo, … Seguir dedicando tiempo a nuestras áreas principales de una manera nueva, cambiante y adaptada a esta situación tan complicada que nos está tocando vivir.

Rescatamos la frase de “Cada historia de éxito es una historia de constante revisión, adaptación y cambio.” Entendiendo que las circunstancias son complicadas y que estar bajos de ánimo es algo normal teniendo en cuenta lo que estamos viviendo.

Saber que lo que nos pasa tiene sentido y poder aceptar el malestar nos ayudará a poder enfocar la situación de manera satisfactoria buscando las herramientas para poder seguir viviendo de la mejor manera posible.

María Martín Gregorio
secretaria@ipsimed.com

Psicóloga Psicoterapeuta en Ipsimed, Integración Psicomédica. Ver perfil

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