Por eso sigo aquí

Por eso sigo aqui

Once de la mañana, ya llevo dos horas aquí.
-Algo dulce tomaría…
Por sorpresa, un repartidor con indumentaria de motorista, acolchada cazadora azul, enorme casco en la cabeza, con visera levantada que deja ver su rostro observador, se hace notar; no pasa desapercibido. Irrumpe con un paquete en la diáfana tercera planta; donde me encuentro.

Palabra que tanto pesa

Palabra que tanto pesa - Ipsimed

Y el globo aterrizó después de las turbulencias, dio un giro y su mundo cambió de tal manera que ahora se ocupa de la vida. Por eso te pide que no le pongas marcas, ni etiquetas, sabes que puedes ir detrás pisando las mismas piedras con la fina piel de tus pies descalzos, como los […]