Volver, o no, a casa por Navidad

Volver, o no, a casa por Navidad - Ipsimed

Volver, o no, a casa por Navidad

Las Navidades no pasan desapercibidas

Son esas fechas señaladas en el calendario, que para algunos son maravillosas, y para otros una pesadilla. Sin embargo, resulta cada vez más habitual escuchar frases del tipo:

“no soporto las Navidades”, “qué pesadilla: la Navidad me deprime”, “ojalá no existiese la Navidad”.

Y a su vez, a pesar de lo que muestran los anuncios televisivos, resulta anecdótico escuchar a un adulto expresar con cara de ilusión y ternura

“estoy deseando que lleguen las Navidades para reencontrarme con mis seres queridos”.

Muy lejos queda el sentido y la tradición de lo que significa la Navidad, el mensaje de Paz y el nacimiento de Jesucristo. Como mucho, colocamos un pequeño Belén en casa, un bonito árbol de Navidad lleno de luces y cantamos algún villancico, tratando de no desafinar demasiado.

Con el paso del tiempo, estas fechas se están convirtiendo en una fuente de estrés, en lugar de representar un momento de celebración, de vinculación y de descanso. La sociedad de consumo tiene mucha culpa de esto. La Navidad acaba generando más presión, aumenta nuestra ya larga lista de obligaciones: hacer largas colas para comprar lotería, acudir a copiosas cenas de empresa, hacer la compra de alimentos que por saturación no disfrutamos, largas horas de cocina y preparativos, llegar a tiempo para que no se agoten los juguetes que han pedido tus hijos por reyes… Estos días consumen nuestro tiempo y nuestra cuenta bancaria.

Y por si fuera poco, empiezan los conflictos familiares acerca de dónde y cómo pasar las Navidades. Toca ponerse de acuerdo con unos y otros para repartir equitativamente el tiempo que pasamos con los seres queridos.

Tiempo de recordar y celebrar

Además, estas fechas se hacen especialmente difíciles si falta algún ser querido.  Es un momento de recordar, celebrar, estar en familia, reencontrarse con antiguos amigos o familiares que hace tiempo que no vemos. Puede ser un momento muy doloroso al notar la ausencia de un fallecido, una ruptura, alguien que nos ha dejado. Como en otras fechas señaladas, como cumpleaños o aniversarios, se hace más evidente la ausencia de esa persona, despertando en nosotros nostalgia y tristeza.

Pero no todo está perdido, está en nosotros que lo podamos vivir de forma más optimista y saludable. No todas las Navidades tienen que ser iguales, comienza un nuevo año. A lo mejor podemos gestionar de otra forma ese viejo conflicto familiar sobre a quién le toca cocinar este año. Estos días están por escribirse.

La navidad puede ser un momento oportuno para ensayar nuevas conductas, retomar el contacto con algún antiguo amigo, escribir nuestra lista de objetivos y deseos para el nuevo año, emprender nuevos proyectos y desprendernos de malos hábitos.

Volvamos a casa por Navidad, o no, no nos dejemos arrastrar por las presiones externas ni las generadas en nosotros por las vivencias del pasado. Si queremos, pueden representar una oportunidad para hacer como los niños ante una nueva experiencia, abrirnos a cada momento con mente de principiante.

Que tengas unas felices fiestas, con intención de vivirlas con afecto e ilusión.

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Isabel Pintor
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