La felicidad

La felicidad

“Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que caminara en busca de su casa.” Constancio C. Vigil, escritor y periodista uruguayo

Objetivo: felicidad

Todas las investigaciones sugieren que los primeros pasos para conseguir sentirse más felices se pueden poner en práctica de inmediato. Lo primero que necesitamos es reconocer que nuestro deseo de incrementar nuestra satisfacción vital no es autoindulgencia ni ingenuidad, sino un objetivo importante y al que todos tenemos derecho a aspirar (yo diría que además, tenemos obligación de hacerlo).

El problema es que tendemos a buscar la felicidad en los lugares equivocados. Hemos aprendido, y se nos ha condicionado a creer, que nos harán felices para siempre las cosas equivocadas. Numerosos estudios científicos arrojan resultados incuestionables: las cosas que pensamos que van a suponer una diferencia enorme en nuestros niveles de bienestar resultan no servir, mientras que vamos pasando por alto las verdaderas fuentes de felicidad y satisfacción. Así, a veces nos esforzamos demasiado por conseguir determinadas cosas… que en realidad después demuestran no mejorar nuestra vida.

Para empezar, desmontemos dos conceptos erróneos:

  • La felicidad no es algo que debamos esperar a que llegue como si fuera un golpe de buena suerte (como el que espera a que lleguen las lluvias para ver crecer su cosecha).
  • Tampoco es algo que debamos encontrar (como si tratáramos de dar con las llaves de casa perdidas). La expresión “la búsqueda de la felicidad” debería sustituirse por “ la creación” o “la construcción de la felicidad”, porque hoy en día sabemos, tras décadas de investigación, que la felicidad depende de nosotros mismos, de nuestra forma de encarar el día a día y lo que nos trae.

Aunque parezca increíble, son datos comprobados que:

  • Un 50% de las diferencias entre los niveles de felicidad autopercibida de las personas está determinado genéticamente, y, por tanto, no está en nuestras manos modificarlo.
  • Un mínimo 10% se explica por las diferencias en las circunstancias vitales (nivel económico, estado de salud, titulación académica, belleza…). Este es el punto que quizás más cueste creer, parece ir en contra de todo lo que nos llega a través de los medios y las redes sociales, pero al aceptarlo, de pronto ganamos un enorme poder para buscar la felicidad por nosotros mismos.
  • Nos queda un importante 40%, un margen de maniobra enorme para aumentar o disminuir nuestro nivel de felicidad, actuando sobre nuestras actividades cotidianas y nuestra manera de pensar. Podemos procurarnos mucha más satisfacción vital si observamos con atención que hacen y cómo piensan habitualmente aquellas personas que se describen como felices.

La Psicología Positiva, que centra sus esfuerzos en hacer precisamente esas observaciones y en volcar los resultados obtenidos a partir de ellas y traducirlos en actividades que nos permitan aprender a hacernos sentir mayor felicidad, ha sido una herramienta insuperable en este cometido. Ha supuesto verdaderamente una ‘ciencia de la felicidad’ y ¡ha servido para crear ejercicios que trabajan nuestro bienestar, de la misma manera que existen ejercicios que trabajan nuestros músculos!

¡Anímate a conocerlos y ponerlos en práctica!

María Pozo Martín
Médico y Psicoterapeuta

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