El aspa del general y la joven

El aspa del general y la joven

Una historia de amistad

Como cada semana se encontraban en el mismo lugar, un banco que antaño fue viejo, de una céntrica calle de esa gran ciudad, grande principalmente porque acoge a todos, da igual de donde vengan. Pasear por allí era una delicia.

La más joven volvía de su trabajo. La mayor allí la esperaba.

Ya llevaban muchos años de conversaciones. Ella era de esas personas que no se casan y hacen honor a su soltería. Muy dedicada a su casa.

“- Si viera lo bonita que la tengo-”

“- Me sirve de distracción -”

“- Han pasado ya muchas estaciones por su vida. Debería hacer otras cosas para distraerse -”. La joven gratuitamente le aconsejaba.

Acostumbrada a amoldarse a su familia, en fiestas, reuniones, fines de semana… en la vida y otra Navidad más…

Esa forma de ser que solo los solitarios reconocen entre ellos, pero que no son conscientes. Esta vez sin burla, sin pena.

Dicharachera, alegre, activa como las aspas de un molino, siempre en movimiento. A las dos les gustaba bailar, eso les acercaba en el calendario y enternecía a la joven. También su energía e independencia de la época y lugar que le toco vivir, le llamaban la atención. Le gustaba escucharla. Eran siete amigas y solo quedaba ella…

Este año será diferente, estaba triste, lluvia cristalina, gotas transparentes inundan su cara y un congojo en el pecho, sin  consuelo, un lamento.

                                                 …sus ojos, su alma,  su voz…

                                                        Su casa reluciente.

“- He sido tan feliz estos años -”

La joven notó que había algo que ocultaba tras su mirada. Algo que no le había contado antes a pesar de sus años de amistad. Hablaba y hablaba.

Ya rondaba los 60 cuando le conoció. Él tenía un año más. Ya se veía mayor… y además alguna responsabilidad. Ahora ya ha pasado tiempo.

Le cuenta que había tenido otros prometidos. El primero; maestro, un constipado le separó de ella; antes pasaban estas cosas. Con el segundo, después de tener dote y todo preparado, cuenta que se echó para atrás. No coincidían. Lo vio claro y no le importó.

Pero con él fue muy distinto. Con nombre de valiente general que se quiso cambiar de joven. Películas, baile, largas caminatas… jugaban al escondite sin esconderse. No muy activo pero sensible. Trebejos, voluntariado. En Navidad muy engalanados, sala de fiesta y después merienda típica de la ciudad. ¡Qué buenos momentos!

“- Claro que éramos novios -”

“- Me quería mucho. Me ofreció todo lo bueno, hasta matrimonio-”

Pero él respetó su decisión.

Hasta ese día que ella le fue a visitar y al entrar en su casa; el que podía haber sido su hogar. Palabras silenciosas por parte de él. Ella observó, escuchó ese silencio y entendió que todo había terminado.

                                               …sus ojos, su alma, su voz…

                                                     …su casa sin ella…

                                                     Se habían cansado.

Las dos amigas se miraron. La joven la cogió de las manos y le apretó fuertemente.

“- ¿Todo se había acabado? ¿Estás segura? -”

“- Sí, señorita -”

El gesto de la joven indicaba sorpresa, con ese asombro de cuando eres joven y necesitas y deseas que todo vaya bien y no se aceptan las adversidades, a pesar de la fuerza de la juventud; ya que sentía que su amiga, no había aprovechado el tiempo.

“- Ahora me toca empezar de nuevo, no sé cómo lo haré -” Le dijo a la joven…  “- Pero he podido vivir una gran historia de amor, recogida, sujeta con el más bonito papel de regalo. Un envoltorio de dicha, una maleta llena de vida. Una alianza de amistad y amor -”.

Ipsimed Integración Psicomédica
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